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Product design, liderazgo y la serie Harness Design

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Design Thinking

John Morais, .

Según Tim Brown (2010), el design thinking se beneficia de una capacidad que todo ser humano posee, pero que las prácticas convencionales de resolución de problemas ignoran. Por eso el design thinking propone no solo una visión centrada en las personas, pues ya es humana de forma natural, sino un enfoque basado en las capacidades de intuición, reconocimiento de patrones, desarrollo de ideas que tengan significado emocional además del funcional, expresión en medios en lugar de palabras, es decir, un enfoque integrado que proponga un “tercer camino”.

El término Design Thinking surgió de una conversación de Brown con David Kelley, profesor de Stanford y fundador de IDEO, pues Kelley notó que cuando alguien le preguntaba sobre diseño, se veía incluyendo la palabra “thinking” para explicar las competencias de los diseñadores. Así surgió el término Design Thinking (BROWN, 2010).

Libro Design Thinking, de Tim Brown

De acuerdo con Viana et al. (2012), el Design Thinking está asociado a la forma de pensar del diseñador, que busca soluciones para diversos problemas a partir de un pensamiento no convencional. Este pensamiento se refleja en cuestionamientos que nacen de investigaciones y observaciones del contexto del problema.

El Design Thinking puede entenderse como un enfoque centrado en el ser humano, la multidisciplinariedad, la colaboración y el desarrollo de procesos y pensamientos con el fin de generar innovación.

Para Phillips (2008), el diseño es una disciplina de solución de problemas, y si el contexto del problema está inserto en un entorno de negocios, entonces el diseño debe solucionar tales problemas. Para el autor, el diseñador tiene la responsabilidad de proponer soluciones y entender el papel del diseño en los negocios, preguntando qué problemas puede estar enfrentando determinada empresa, qué le quita el sueño a los gestores de la empresa, cuáles son los principales obstáculos y así reflexionar sobre de qué manera el diseño puede contribuir a solucionar esas cuestiones.

El Design Thinking surgió como un medio ágil para innovar y generar mejor desempeño en las organizaciones, permitiendo que los diseñadores propongan soluciones para las necesidades de las personas y mejoras para sus experiencias al utilizar un producto o servicio (SERRAT, 2010).

De acuerdo con Viana et al. (2012), el Design Thinking es un enfoque relevante para la innovación, pues el diseño aportó un complemento a la óptica del mercado, en la que el foco de la innovación está en las nuevas tecnologías u otros mercados. Este enfoque innova al introducir nuevos significados a los productos o servicios.

Viana et al. (2012) proponen determinadas etapas que, aunque se presentan de forma lineal, tienen flexibilidad, lo que permite moldear los planes de acuerdo con la naturaleza del proyecto.

Esquema representativo de las etapas del proceso de Design Thinking.

Fuente: Viana et al. (2012, p. 18).

“La primera fase del proceso de Design Thinking se llama Inmersión. En ese momento el equipo del proyecto se acerca al contexto del problema, tanto desde el punto de vista de la empresa (el cliente) como del usuario final (el cliente del cliente)” (VIANA et al. 2012, p. 21).

Para Viana et al. (2012, p. 22) “La inmersión puede dividirse en dos etapas: Preliminar y en Profundidad. En la etapa Preliminar se contemplan el Reencuadre, la Investigación Exploratoria y la Investigación Desk.

El proceso de reencuadre se refiere a la alineación estratégica entre el equipo del proyecto y la empresa contratante. Luego, la Investigación Exploratoria puede realizarse en paralelo con el Reencuadre; esta investigación consiste en comprender el contexto del tema trabajado. La Investigación Desk, por su parte, expone tendencias del tema en el ámbito local y en el exterior, con el fin de ayudar a comprender el asunto. “La Inmersión Preliminar, por lo tanto, tiene como finalidad definir el alcance del proyecto y sus fronteras, además de identificar los perfiles de usuarios y otros actores clave que deberán ser abordados” (VIANA et al. 2012, p. 22).

La inmersión en profundidad es la etapa de obtención del universo de los actores y del tema trabajado. El foco generalmente está en el ser humano, con el fin de levantar información de cuatro tipos: ¿qué dicen las personas? ¿Cómo actúan? ¿Qué piensan? ¿Cómo se sienten? El objetivo es mapear comportamientos extremos, patrones y necesidades latentes (VIANA et al. 2012).

La fase de Ideación “tiene como propósito generar ideas innovadoras para el tema del proyecto y, para eso, se utilizan las herramientas de síntesis creadas en la fase de análisis para estimular la creatividad y generar soluciones que estén de acuerdo con el contexto del asunto trabajado” (VIANA et al. 2012, p. 100).

La etapa de prototipado “tiene como función auxiliar la validación de las ideas generadas y, aunque se presenta como una de las últimas fases del proceso de Design Thinking, puede ocurrir a lo largo del proyecto en paralelo con la Inmersión y la Ideación (VIANA et al. 2012, p. 122).

Con este enfoque, se espera utilizar herramientas de investigación y adquirir conocimientos sobre el desarrollo de productos y servicios innovadores, para llegar a soluciones disruptivas.

Referencias

BROWN, Tim. Design thinking: uma metodologia poderosa para decretar o fim das velhas idéias. Rio de Janeiro: Elsevier, 2010.

PHILLIPS, Peter L. Briefing: a gestão do projeto de design / Peter L. Phillips. São Paulo: Blucher, 2008.

SERRAT, Oliver. Design Thinking: Knowledge Solutions, marzo, n.º 3, 2010. Disponible en: https://www.adb.org/sites/default/files/publication/27579/design-thinking.pdf. Consultado el: 13 oct. 2021.

VIANA, Maurício et al. Design Thinking: inovação em negócios. 1.ª ed. Rio de Janeiro: MJV Press, 2012. Disponible en: http://livrodesignthinking.com.br/ Consultado el: 15 oct. 2013.